
Jamás pensé que en mi blog iba a ver un artículo relacionado con lo religioso o lo cofrade. Soy respetuosa, almenos eso creo yo, con aquellas gentes que pertenecen a una hermandad y se vuelcan con ella, haciendo de esta casi el centro de su vida, o con los creyentes devotos que santifican diaria o semanalmente las fiestas.
Creo en Dios, pero como muchos decimos a mi manera, y no, no me gustan muchas cosas de la iglesia, pues creo que se mantiene distante e inaccesible al pueblo, que es al fin y al cabo la base de esta. Pero bueno, este artículo no es una declaración de intenciones cristianas, a lo que iba.
Este año, cuando he visto pasar a la patrona por mi puerta, he sentido un "algo" que jamás había sentido por una imagen. Por primera vez me he sentido dentro de ese grupo de personas que lloran con una virgen, que se emocionan con un cristo o que ven más allá de una escultura. Cuando los costaleros la paseaban hacia la plaza de la recovera, una fuerza superior a mí hizo que la siguiera hasta la calle real y la viera doblar la esquina.
Todo esto tiene una explicación: la distancia.
Que me llamen como quieran pero necesito recargar pilas en mi pueblo. Necesito venir y disfrutar de mi sardinel, hablar con mis vecinos, o simplemente aburrirme, pero en mi pueblo. El estar privada de eso, aunque sea por unos días a la semana, ha sido la causa de que venere, si si, venere, cada uno de los capítulos encantadores que conforman El Viso del Alcor. Puedo hacerme una ligera idea de la tristeza interior y el vacío tan grande que sintieron todos aquellos que emigraron por una causa u otra, pero bueno, esto merece otro artículo.
Ahora llega la romería, la gira, como siempre he escuchado en mi casa, y seguramente que la disfrutaremos con alegría, fiesta y palmas. Porque aquí una peregrinación se "aliña" de esa manera.
A todos y todas las blogueras....felices fiestas patronales de Santa María del ALcor.